CIERRE REFLEXIVO Y CONCIENCIA COORPORAL

 Al finalizar las actividades, el docente propicia un momento de relajación y reflexión. Los niños expresan, de manera oral o corporal, qué movimientos realizaron, cuáles les resultaron más sencillos o complejos y cómo se sintieron durante la actividad.

Este espacio favorece la interiorización del aprendizaje y la toma de conciencia del propio cuerpo.

Propósito

Desarrollar la conciencia corporal, la expresión emocional y la autovaloración de la experiencia motriz, mediante actividades que permitan al niño reconocer y controlar su cuerpo en movimiento, identificar y expresar emociones a través de la acción motriz, y reflexionar sobre sus propios logros, dificultades y sensaciones durante la práctica de habilidades motrices básicas.
Este propósito favorece que el niño construya una percepción positiva de sí mismo, fortalezca su autonomía y valore el movimiento como un medio de aprendizaje, bienestar y desarrollo integral. favoreciendo:

Conciencia del movimiento

Las actividades de habilidades motrices básicas favorecen la conciencia del movimiento porque implican que el niño reconozca, controle y ajuste su cuerpo durante la acción motriz.
Al caminar, correr, saltar, lanzar o atrapar, el niño experimenta sensaciones corporales relacionadas con la posición, el equilibrio, la fuerza y la coordinación, lo que le permite identificar cómo se mueve su cuerpo en el espacio y en el tiempo.

Además, la repetición consciente de movimientos y las consignas guiadas del docente promueven la toma de conciencia del propio esquema corporal, fortaleciendo la percepción de sus capacidades motrices y la relación entre cuerpo, espacio y acción.

Expresión emocional

Las actividades motrices favorecen la expresión emocional porque el movimiento es una forma natural de comunicación en la infancia.
Durante la ejecución de habilidades motrices básicas, los niños manifiestan emociones como alegría, entusiasmo, seguridad, frustración o satisfacción, las cuales se expresan a través del gesto, la postura corporal, la intensidad del movimiento y la interacción con los demás.

Asimismo, los espacios de cierre reflexivo permiten que los niños verbalicen o representen corporalmente cómo se sintieron durante la actividad, fortaleciendo la identificación, expresión y reconocimiento de sus emociones de manera positiva y segura.

Autorregulación

Las actividades de habilidades motrices básicas promueven la autorregulación porque requieren que el niño controle su conducta motriz, emocional y atencional para seguir consignas, respetar reglas y adaptarse al ritmo de la actividad.

Al esperar turnos, regular la fuerza del movimiento, ajustar la velocidad y responder a indicaciones del docente, los niños desarrollan habilidades de autocontrol y regulación de impulsos. Además, la transición entre momentos de actividad intensa y calma favorece la regulación emocional y corporal, contribuyendo al desarrollo de la autonomía y el autocontrol.



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